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Evolución de los signos en el iris

En este artículo os propongo ver cómo según avanza una patología, en sus diferentes estados, se presentan signos que producen cambios en las fibras del iris que nos van informando de la evolución de la enfermedad:

Estado agudo  ⇒  Estado subagudo ⇒  Estado crónico ⇒  Estado degenerativo

Evolución de la enfermedad

Estado agudo

En las patologías agudas la inflamación, que es un síntoma característico de este estado, se ve en el iris linfático (ojos azules, grises, verdes) con color blanquecino y en el iris hematógeno (ojos marrones), como una degradación del color de la zona correspondiente del iris.

Los signos iridianos que se presentan en el estado agudo se aprecian brillantes y están en relieve, es decir, se diferencian del tejido en el iris que los rodea porque sobresalen de la zona tomando un aspecto de “hinchado”. Es lógico que tengan ese aspecto hinchado, porque indican inflamación y/o aparición de edemas. Es un estado hiperactivo considerado en Iridología el primer estadio en la graduación patológica del iris.

En el estado agudo, generalmente, es donde notamos los síntomas más molestos por lo que se intentan suprimir de forma rápida. Por ejemplo, ¿cuántas veces se corta una fiebre de raíz o se baja de forma brusca?, ¿cuántas veces se toman antiinflamatorios nada más comenzar una inflamación porque no podemos esperar la evolución de ese estado?

El estado agudo en el iris nos da información y nos muestra que la enfermedad avisa desde el primer momento. Si suprimimos de forma brusca este estado agudo, podemos avanzar más rápido hacia el resto de estados patológicos.

Las señales que aparecen en el iris nos refieren mucosas inflamadas con una hipersecreción orgánica. Debido a este exceso en las secreciones hay una hiperfunción en la eliminación de los órganos que estén en este estado agudo.

Estado subagudo

Llegamos a este estado cuando no se ha resuelto de forma correcta el agudo, bien sea porque se han suprimido los síntomas de forma muy rápida, porque el tratamiento administrado no ha sido el correcto o porque la persona a tratar no ha reparado en trabajar sobre su problema.

En el estado subagudo los tejidos y las mucosas afectadas están sobrecargadas de secreciones que no se eliminaron en la etapa anterior.

Los signos en esta fase empiezan a profundizar ligeramente y pierden el brillo característico del estado anterior adquiriendo un tono mate. El color de las marcas y señales pasa del blanco a coger una tonalidad grisácea.

Esta pérdida de brillo se relaciona con una relativa hipofunción por agotamiento del organismo al no haberse producido la eliminación de esa mucosidad y en consecuencia reparar esa inflamación; se entra entonces de forma natural en este estado subagudo.

 

Estado crónico

Llegamos aquí cuando el intento curativo de los dos estados anteriores no se ha producido, por lo que, de nuevo, el organismo se adecúa a esta nueva situación anómala, lo que no significa que nos beneficie en absoluto.

En el iris empieza a manifestarse un oscurecimiento progresivo de los signos que toman un color gris oscuro. Aparecen en este estado pigmentos o manchas de tipo tóxico.

La pigmentación constitucional del iris presenta un oscurecimiento generalizado con respecto al color base heredado. Hay por tanto un estado de toxemia, que el iris nos refleja, en aquellos órganos en los que aparezcan estos signos de cronicidad.

En el estado crónico hay una clara hipotonía vegetativa (el organismo está agotado).

Las patologías crónicas son, por tanto, el producto de no haberse resuelto bien los estados anteriores. Debemos llevar al organismo al estado subagudo y de este al agudo para ir restaurando la salud y la vitalidad.

Estado degenerativo

Es el último estado de la enfermedad al que se llega por no haber resuelto bien el proceso en ninguna de sus etapas desde la fase aguda.

El color de los signos es negro. Son, por tanto, signos muy profundos y hundidos que penetran hasta las últimas capas del iris. El estado degenerativo presenta una hipotonía vegetativa extrema.

Llegados aquí, es de vital importancia pasar por un riguroso régimen de salud para mejorar en lo posible este estado. Es necesario para ello pasar por las “crisis curativas” que nos irán llevando a las fases anteriores de forma progresiva, siempre que la persona esté dispuesta a pasar por estas situaciones de curación.

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