Astrología y Horóscopo: dos conceptos diferentes

Próxima convocatoria Taller Emociones y memoria. La luna y la astrología

2 y 3 de marzo de 2019.

Astrología y horóscopo son dos conceptos que se utilizan indistintamente, pero no significan lo mismo. La astrología es un mundo más amplio que el horóscopo y, sin embargo, es el horóscopo el que ha logrado abrirse un hueco en el mundo mediático.

Durante los más de 12 años que llevamos haciendo cartas astrales, cursos, conferencias, chistes y recetas astrológicas, o en nuestras charlas entre amigos, hasta ahora, no hemos conocido a nadie que dijera, ni por un momento, que no sabía qué es eso de la astrología. Todo el mundo al parecer sabe qué es la astrología. Sin embargo, curiosamente, casi todas las personas que nos hemos cruzado, confundían astrología con horóscopo. Esta confusión es tan común que quisimos que este primer artículo para IEN fuera un intento sucinto de diferenciar entre los dos.

Astrología y HoróscopoEl horóscopo son esos textos que nos dicen cómo son las personas o qué te va a pasar a lo largo del día según tu signo del Zodiaco. Estas descripciones son divertidas si te las tomas con sentido del humor y, además, son todo un género literario. Piensa que hay una persona detrás que tiene que escribir a diario cuatro líneas sobre el día a día de cada signo. A nosotros nos gusta un ejemplo para entender mejor qué es el horóscopo. Imaginemos que la Unión Europea tuviera solo doce países y, en los periódicos, viniera algo así como la predicción del futuro de cada uno de esos países:  “Alemania, parece que el amor sale de las nubes y va directamente a esa persona que te gusta. Aterriza, Alemania, no siempre puedes vivir de deseos que deben ser sobreentendidos. Hoy es el mejor día para actuar”.

La pregunta entonces sería, ¿se puede hablar a toda una población desde este parámetro? No, desde luego que no. Y es que la astrología no es un género literario, como el horóscopo, sino, más bien, una condición interpretativa.

La astrología es como un idioma. Sigue sus propias reglas, unas reglas que no se sabe muy bien dónde nacieron, que van cambiando con el tiempo, que pretende hablar de cosas precisas y que, por mucho que lo intenta, no deja de usar palabras que interpretamos. La ventaja de la astrología es que ocupa un lugar intermedio entre los procesos, las personas y las cosas. A diferencia del horóscopo, que podemos considerar más como una especie de almacén con doce cajones, la astrología (o por lo menos la nuestra en Occidente) es un muestrario de pinturas, una gama tan amplia que no permite, en ningún caso, un solo color, sino que es una mezcla constante. Todos somos todos los signos. Cada uno tiene en sí, cada individuo, las potencias de los doce signos del Zodíaco.

Entonces, desde la distinción anterior, ¿cómo es posible que yo me identifique con un signo concreto? Porque lo que todos sabemos con la fecha de nuestro día de nacimiento es nuestro sol, es decir, en qué signo tenemos nuestro sol, que solo es una parte concreta de la carta astral. Somos una cultura solar, nos identificamos con nuestras diferencias individuales y resonamos con los rasgos que describen nuestro carácter porque nos ayudan a definir una identidad, ese “cómo soy”. El sol es muy importante para nosotros, ¿pero habría una galaxia si solo estuviera el sol? Lo dudamos. ¿Habría una personalidad si solo se tuviera en cuenta esa posición de la carta? Desde luego que no.

Vamos a continuar con el ejemplo de los países. Se puede decir que la cultura alemana o la cultura belga tienden a ser de esta manera o de esta otra, pero esto no significa que todos los belgas se comportan igual por haber crecido en ese país. La astrología es lo mismo. No podemos interpretar cómo es una persona solo con la posición de su sol. Dentro de la carta astral hay otros puntos importantes a interpretar como la luna que es la memoria emocional, el ascendente, que describe los contextos vitales, marte, que es la energía y el deseo… todo eso y mucho más compone una carta, que, además, se ubica en lugares concretos de nacimiento con unas características socio-culturales que no podemos ignorar.

Una vez decidimos calcular cuánto tiempo debía pasar para que se repitiera una misma carta astral. Intentamos ser precisos y contar con los detalles de movimientos de los nueve planetas actuales y, más o menos, cada 25.776 años “se repite” una persona astrológica, si es que se puede decir así, porque ¿cómo vivíamos hace 25.776 años? Entonces ¿cómo podemos decir que hay doce personas o doce tipos? De nuevo salta a la vista las diferencias entre astrología y horóscopo.

Para nosotros, la astrología es una herramienta de interpretación que parte de una construcción cultural. Con la astrología podemos hablar de tendencias, de procesos y de mecanismos de una persona, pero no de un solo futuro concreto, pero esto ya es tema de otro artículo.

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